Frase de la semana

Frase de la semana: "El niño no aprende lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen" (B.P.)

martes, 7 de diciembre de 2010

Algo de historia personal.

IV Unidad Ranger 2005
Cómo ya dije en la primera entrada de éste blog hace ya seis veranos que comencé mis andadas en el mundo del escultismo y durante este tiempo he vivido momentos y experiencias que no podría comparar con nada que haya vivido. Recuerdo muy bien aquel verano de 2005, que se me planteaba con playeo en familia y vicio al ordenador, como cada verano de mi vida, y en eso estaba yo, frente al ordenador tratando de hacer avances en el último videojuego que me había copiado un amigo, cuando mi madre me ofreció irme de campamento quince días a Almería con la que ya era una buena amiga y que, ahora, gracias a estos años, es una de las mejores que tengo, y con su grupo scout. Recuerdo que yo no me lo pensé ni una sola vez para constestar con un rotundo y emocionadísimo "SÍ". Yo, que soy un aventurero de nacimiento, ví mi oportunidad de vivir mi propia aventura y dejarme de tanta aventura virtual, de tanto escribir y de tanto imaginar. ¡Y menuda aventura! van ya varios años de aventura, y los que me quedan... Aquel fue quizás el campamento que con más intensidad viví, sin conocer apenas a nadie, sin conocer nada de lo que allí todos conocían desde siempre, pero con unas ganas enormes de aprender y, más tarde, de volver. No tardé en notar que aquello era otro mundo, otra forma de vivir. Durante aquel campamento aprendí que era capaz de hacer cosas que semanas antes habría pensado que ni por asomo lograría, como aquella caminata de tres días
Momentos de superación
en la que hicimos kilómetros y kilómetros, con aquella vieja mochila de hierros al hombro, con aquella vieja cantimplora que a tantas acampadas había acompañado a mi padre, y con aquellos deportes que no sobrevivieron a aquellos quince días, aprendí que se podia tomar tanta confianza con gente que hacía una semana no conocías de nada que podías llegar a considerarlos amigos, y también aprendí que no se debe tener comida dentro de la tienda de campaña, pues pueden venir ratones y morder a alguno en la oreja.

Después de todas estas experiencias, por supuesto, decidí volver al año siguiente, decidido a demostrar que yo también valía para estar allí, que quería seguir allí, y aquel año fue igualmente emocionante. Fue durante este segundo año cuando descubrí que los scouts no sólo era un grupo de personas que cada verano se iban de campamento a hartarse de andar, a llenarse de barro y pasar quince días de juegos y vacaciones, si no que cubrían otra de las inquietudes de mi vida, la solidaridad y el afán por crear un mundo mejor, que durante el curso se dedicaban a ir a algunas asociaciones y ONGs a echar una mano y tratar de mejorar un poco su entorno, que nos enseñaban valores que me parecían necesarios para cualquier persona, y que nos hacían ver que la naturaleza era una parte importante del mundo que debíamos
I Unidad pionero 2007
respetar. También descubrí durante aquella época que también se tocaban debates de temas diversos e importantes para cualquier persona, y que siempre me habían fascinado. Pero la cosa no quedó ahí, pues pronto, y casi sin darme cuenta, llegó mi segundo campamento de verano. En él volví a superarme: si ya pensaba que era un logro para mí haber hecho 40Km hacía un año, los 106Km de aquel año me llenaron de energía, de confianza en mí mismo y de satisfación. Durante aquel verano tuve que superar miedos que jamás pensé que lograría superar, y descubri que era porque nunca había tenido oportunidad de enfrentarme a ellos. Todas aquellas experiencia me hicieron ver que yo necesitaba quedarme allí, que aquel era mi mundo, mi "hábitat natural", que yo había nacido para estar ahí, y decidí comprometerme, decidí hacer mi promesa scout y demostrarle a todos los que estaban allí que quería seguir allí, que quería formar con ellos un sitio mejor, haciendo de la sierra de Cazorla de los lugares más importantes y simbólicos de mi vida. Ese fue el comienzo
Portilla del Rey, en la sierra de Gredos
de una gran época de mi vida, una época que aún no ha terminado, y que no está ni siquiera próxima a terminar.

A partir de ahí traté de involucrarme más, de tomar aquello como algo mío también, de echarle ganas y demostrar que aquello tenía verdadera importancia para mí, y así fue, así conseguí pasar los dos años siguientes que me quedaban en la rama pionero con las mismas ganas e ilusión que tuve desde el principio, desde el primer día. Quizás por eso sea, por esos buenos recuerdos de ilusión y orgullo, de campamentos tan impresionantes e importantes para mí como el que tuvo lugar en la sierra de Gredos, de sentirme realizado y sentir que había conseguido hacerme un hueco en ese mundo, por ser los años en los que conocí a los que ahora son mis mejores amig@s y de entre ell@s, a una de las personas más importantes de mi vida, por lo que la rama pionero sea de mis ramas favoritas, en la que ahora soy responsable.

Pero mi vida como scout no terminaba, por supuesto, con el fin de mi etapa pionero. Durante esos años descubrí que, aunque ausente en nuestro grupo desde hacía varios años, existía una rama más entre pioneros y responsables, la rama ruta, la rama scout por excelencia, la rama donde debíamos demostrar lo aprendido en los años anteriores, donde, ahora sí, nuestra misión era hacer del mundo un lugar mejor, la rama sin fin. Yo me caracterizo por ser una persona que realmente trata de hacer todo lo posible (aunque a veces, sea insuficiente) por mejorar un poco la situación
Miembros fundadores del clan ruta Fantastic4
de los demás, y por eso, quizás, en esa rama esperaba sentirme como pez en el agua, tanto yo como mi clan, en el cual me sentía realmente cómodo y, aunque no todo salió como esperaba, gracias a eso pude aprender que la vida enseña a base de palos, y que, a partir de ese momento, no todo iba a ser tan fácil como lo había sido hasta ahora, por lo que, gracias a ello, pude comprobar también que en los scouts no sólo se aprendía tecnicas de campismo, solidaridad y respeto, si no que también te mostraban cómo era la vida, qué ibas a encontrarte ahí fuera, y que siempre podrías apoyarte en tus compañeros scouts para enfrentar las dificultades con una sonrisa.

Tras todas estas experiencias vividas se seguro que quiero estar en esto todo lo que la vida me permita y, desde este verano, creando un mundo mejor no sólo con actos y buenas acciones, si no también transmitiendo como responsable todo ésto a los que ahora están en el lugar en que yo estaba cuando empecé, transmitirles lo que se que aún son pocas experiencias, aunque intensas, y hacerles llegar el sentimiento que a mí me produce el mundo del escultismo. Espero ser capaz de ello como lo fueron los que a mí me transmitieron estas ganas de hacer buen escultismo.


Muchas gracias a ellos por hacerme sentir todo esto, y a todos los que lo lean por dejarme transmitíroslo y, quizás, despertar o hacer nacer las ganas de vivir lo que yo he vivido en estos años.


Buena caza y largas lunas.